Con alegría

Con alegría.

A finales del año 2015 comenzaba una nueva etapa en mi militancia política como presidente de España 2000, hoy, algo más de cuatro años después, cierro esa etapa, pero mi activismo político, tal como lo inicié hace casi 35 años continúa. 

Para satisfacción de muchos, incluido yo mismo, presento desde ya, de forma oficial, mi renuncia voluntaria a seguir encabezando al partido de la llama, cierro un ciclo en el que he tratado de convertir a España 2000 en la herramienta eficaz, seria y orgullosa en la defensa de la unidad e independencia nacional, la defensa de la identidad de nuestro pueblo, la defensa de los derechos de los españoles y la defensa de nuestro patrimonio, tangible e intangible; también, he tratado de ayudar a todas las organizaciones patriotas con la máxima humildad, aunque no siempre hemos sido tratados nosotros en la misma correspondencia.

Quiero agradecer el trabajo de todos los compañeros que estos años han estado junto a mí, no porque fuera yo, si no porque su sitio era estar en la primera línea de exposición y yo junto a ellos; no quiero citar a nadie por riesgo a olvidarme de alguno. 

El secretario general ya está manos a la obra para realizar el traspaso de deberes, pues esta decisión que ya conocen los órganos y dirigentes principales del partido lleva ya unos cuantos meses de reflexión encima, y me refuerzo en la idea de que nadie es imprescindible, de hecho, aquellos que se consideran como tal son los más prescindibles de todos.

En fin, que hay mucho trabajo por hacer, España está en uno de sus peores momentos, y las despedidas cuanto más cortitas, mejor.

Rafael Ripoll