El brote de Ébola y las medidas necesarias en España

Según ha afirmado el Ministro del Interior de Liberia, un ciudadano de este país habría fallecido en Marruecos fruto del Ébola, una enfermedad con un índice de mortalidad que puede llegar hasta el 90% de los contagiados. Esta manifestación, sumada a aquella que asegura que el Reino Alauí tiene aislados a varios potenciales portadores de esta enfermedad, han hecho saltar todas las alarmas entre la población española.

El Gobierno incompetente y pusilánime de Mariano Rajoy, intenta dar la apariencia de tener la situación bajo control, mediante controles más mediáticos que exhaustivos en puertos, aeropuertos y puestos fronterizos. Pero las medidas de seguridad implementadas por el Partido Popular, basadas en la detección de cuadros febriles y otras sintomatologías de la enfermedad, sin tener en cuenta el periodo de incubación de unos 21 días, hacen que estas medidas sean completamente ineficaces.

Ante una grave situación como ésta, que la OMS ha calificado como emergencia sanitaria pública internacional, un Gobierno que se precie debería actuar con decisión y coraje, con el fin de proteger a los ciudadanos. En este sentido, parecen mucho más sensatas las autoridades guineanas, que han cerrado sus propias fronteras con el fin de contener la propagación del virus, que el ejecutivo español.

No estamos pidiendo a Mariano Rajoy la aplicación de medias tan drásticas como el cierre total de las fronteras, en buena parte imposible por nuestra enorme dependencia exterior tras años de aniquilamiento de nuestra fuerza productiva. Pero lo que si podemos exigir al Gobierno del Partido Popular es la aplicación del Estado de Alarma reflejado en el artículo 16.2 de la Constitución (aplicado en 2010, en un caso mucho menos grave, en la famosa crisis de los controladores), que permita de forma inmediata tomar medidas como:

  • Someter a exámenes médicos y biológicos minuciosos todo tránsito de personas y mercancías con destino a España.
  • Dotar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Bomberos, Protección Civil y Servicios Sanitarios de equipos NRBQ, así como de cursos que les habiliten a intervenir ante este peligro concreto.
  • Eliminar por completo la inmigración ilegal: Ya sea mediante el salto de las vallas de Ceuta o Melilla, como de la llegada de pateras a nuestras costas.

Sabemos que tanto el Gobierno de España, como la oposición a éste, serán reacios a tomar decisiones valientes como las descritas. El PP nos hablará de los sacrosantos principios liberales del libre tránsito mundial de personas, mercancías y capitales, cuando semanas antes aplicaron medidas intervencionistas contra Rusia, que han costado a España más de 600 millones de euros de perdidas y quién sabe cuantos puestos de trabajo. Por otro lado, la izquierda del PSOE, IU o Podemos, o también partidos como UPyD, nos sacarán a colación sus fantasmas ideológicos de los derechos humanos, que a la hora de la verdad serán incapaces de frenar una crisis sanitaria como la descrita y la muerte de millones de personas.

El hecho de que el nuevo brote de Ébola, hiciera su aparición en tantos focos diferentes a la vez, así como el descubrimiento repentino de medicamentos experimentales eficaces en el tratamiento de esta afección (TKM Ébola o ZMapp), han levantado las sospechas de muchos españoles. No es para menos, tras la aparición de la crisis, la empresa Tekmira, que patenta el primero de los medicamentos, ha tenido una gran subida en el precio de sus acciones en la Bolsa de New York (hasta un 45,06%).

Es por ello, que entendemos que la Organización Mundial de la Salud debe proceder, de manera urgente, a la apertura una comisión de investigación que dilucide que detrás de esta crisis no se esconden espurios intereses, como ya sucediera con el caso de la gripe A y el medicamento Tamiflu, desarrollado por la empresa Gilead Sciences, estrechamente relacionada con Donald Rumsfeld.

M.A.B.

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